La contaminación aumenta la posibilidad de sufrir un paro cardíaco

16 de Febrero de 2010

Un grupo de científicos demostró, por primera vez, que la contaminación atmosférica aumenta la posibilidad de padecer un infarto o un accidente cerebrovascular. Así lo desmotraron investigadores del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona, junto con investigadores de Suiza y de la Universidad del Sur de California en el estudio que acaba de publicar la revista especializada PLoS ONE.

El estudio concluye que la evolución anual de la pared de la arteria de aquellos que viven a unos 100 metros de una autopista o carretera con tráfico elevado sufren una aceleración del crecimiento de la placa de sus arterias de 5,5 micrómetros por año o más del doble de la media de su crecimiento anual.

Según Xavier Basagaña, investigador y coautor de este estudio, “estos resultados son muy importantes teniendo en cuenta la relevancia de la ateroesclerosis en los países occidentales”. La importancia de esto radica en que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países desarrollados, por encima incluso del cáncer.

Este estudio muestra por primera vez que esta polución puede causar cambios tan complejos en las arterias como la ateroesclerosis, una afección en la cual se deposita material graso a lo largo de las paredes de las arterias que puede desencadenar en un infarto o un accidente cerebrovascular.

Fuente: Minuto uno

La contaminación enferma las arterias

9 de Febrero de 2010
  • La polución acelera el proceso de aterosclerosis, según un trabajo internacional
Atasco de tráfico en Peshawar (Pakistán). (Foto: EFE)

MADRID.- Además del tabaco, la obesidad o el sedentarismo, la contaminación también es un importante enemigo del corazón. Numerosos trabajos habían demostrado su relación con el riesgo de sufrir un problema cardiovascular; sin embargo, hasta la fecha, no se había estudiado a fondo el porqué de esta interacción.

Una investigación internacional con participación española acaba de arrojar un poco más de luz sobre este asunto. Según sus datos, la polución derivada del tráfico acelera el proceso de la aterosclerosis, es decir, la oclusión progresiva de las arterias.

“Pudimos constatar que la aceleración de este proceso era mucho más rápida en aquellos que vivían a pocos metros de una autopista o una carretera con mucho tráfico”, explica a ELMUNDO.es Xavier Basagaña, miembro del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CRES) de Barcelona y coautor del trabajo que se publica en la revista ‘PLoS ONE’.

Utilizando datos de investigaciones previas, su equipo realizó un seguimiento durante tres años a alrededor de 1.500 personas que vivían en el área de la ciudad de Los Ángeles (California, Estados Unidos) y a diferentes distancias de núcleos de tráfico.

Entre otros análisis, cada seis meses realizaron una medición del grosor de la pared de sus arterias carótidas, una evaluación utilizada habitualmente para evaluar el grado de aterosclerosis. Además, también evaluaron los niveles de contaminación de cada zona.

Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que aquellos que vivían a unos 100 metros de una autopista o vía con mucho tráfico sufrían una aceleración del crecimiento de la placa de sus arterias de 5,5 micrómetros por año, lo que equivale a más del doble de la media de crecimiento anual.

Más investigaciones

Los investigadores también observaron que los participantes que tenían un nivel socioeconómico bajo, tomaban alguna terapia para reducir el colesterol o habían recibido tratamientos con vitamina B, E o estrógenos parecían presentar una mayor vulnerabilidad a la contaminación. Sin embargo, Basagaña matiza que son necesarios más estudios para comprender mejor estas interacciones y los procesos por el que se producen.

En colaboración con el Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM), el CRES ya ha puesto en marcha un estudio en Girona en el que también se medirá la relación entre la contaminación atmosférica y la aterosclerosis. “Hay que ver cuál es el efecto en la población española, valorar la influencia de otros factores, como la dieta”, comenta Basagaña.

Este especialista recuerda que en ciudades como Barcelona la contaminación es más alta que la mayoría de zonas de Los Ángeles. “Además, la flota de vehículos diesel es mucho más elevada en Barcelona, y esa contaminación puede ser más perjudicial para la salud”.

A la espera de la corroboración de los datos obtenidos en España, Basagaña recuerda que estos hallazgos “suponen un importante problema de salud pública que verdaderamente debería tenerse en cuenta cuando se planifican actuaciones urbanas”.

Fuente: El mundo

Barcelona inspeccionará por norma los malos olores

8 de Febrero de 2010
Revisión de las ordenanzas de medio ambiente de Barcelona: se regulan los malos olores, los helicópteros y casi todo lo demás

¿Huele mal en su calle? Dentro de medio año, mediado el verano, podrá llamar al Ayuntamiento y un tipo pagado por la ciudad, con un olfato fino, fino y certificado legalmente, vendrá a ver qué ocurre: excitará su prodigiosa pituitaria con el hedor y enviará un informe al municipio que verificará si, en efecto, en su calle huele que apesta. Más aún, para certificar todo lo olido, si la ocasión lo merece, se tomarán muestras del aire y se analizarán. El Ayuntamiento de Barcelona ha incluido en su revisión de las ordenanzas municipales que, presumiblemente se aprobarán en verano, la potestad municipal para detectar y perseguir los malos olores. Más aún, algunas actividades, desde las instalaciones de tratamiento de residuos (¿van a cerrar la depuradora del Besòs?) hasta los tostaderos de café estarán sujetos a un informe específico sobre olores previo a la autorización oficial de apertura y a una inspección permanente de los aromas que desprenden. La contaminación odorífera - ese es el término-será tratada a Barcelona del mismo modo que el ruido o la emisión de contaminantes. …

Fuente: La Vanguardia

Cuestionando algunos mitos para ser más “eco”

6 de Febrero de 2010

Muchos consejos y literatura se ha publicado respecto a cómo vivir ecológicamente de manera más responsable, cómo limitar el autoconsumo, disminuir la huella de carbono, etc. Para todos nosotros es evidente que hay maneras más verdes de vivir que conduciendo un coche más nuevo… sin embargo, Duncan Clark via Guardian UK Blogs, desmitifica algunos de los grandes consejos que habitualmente escuchamos para ser más verdes:

¿Por qué dicen: apaga las luces para ahorrar CO2?

En vez de decirte que el total de CO2 que liberan las plantas eléctricas y otras instalaciones industriales de la UE hasta el 2012 están fijadas por el Régimen Europeo de Comercio de Emisiones. Eso significa que toda la energía ahorrada por las personas individuales puede ser usado por otros países e instalaciones europeas. En otras palabras, se emite la misma cantidad de CO2, pero desde otras fuentes diferentes. Si quieres asegurarte de que tu ahorro de electricidad de verdad reducirá emisiones de CO2, existen organizaciones como la británica Sandbag, que trabajan fuera del sistema de cuotas y representa a los particulares preocupados del medio ambiente.

¿Por qué te dicen: Compra un coche/auto más verde?

Si definitivamente necesitas un auto nuevo, hace sentido comprar un modelo pequeño y super eficiente en la emisión de menos CO2. Pero, fabricar nuevos vehículos -incluyendo la minería, el procesado de los metales, la manufactura y el ensamblaje- gasta cantidades enormes de energía. De acuerdo al experto del Instituto de Estocolmo por el Medio Ambiente, la producción de un coche moderno típico emite cerca de 8 toneladas de CO2, equivalente a 37.000 kilómetros de conducción. Por esto, a veces es más verde mantener tu antiguo vehículo que venderlo y comprar uno nuevo.

¿Por qué te dicen: hazte vegetariano para reducir tus emisiones?

Es verdad que la producción industrial de animales emite una huella de cabono mucho mayor que la industria automotriz. Desde esta lógica, el vegetarianismo es una buena manera de enfrentar el problema. Sin embargo, el demonio está en los detalles, y la producción de lácteos emite más carbono que algunas carnes. En particular producir un kilo de queso añejo (duro) tiene una huella de carbono más grande que la producción de un kilo de pollo. Por eso, dejar la carne tiene mucho sentido, pero la manera más efectiva de reducir las emisiones de carbono en tu dieta es haciéndote vegano -o lo más cercano a esta opción- que tú puedas.

¿Por qué te dicen que no llenes demasiado la olla?

No se trata sólo de cuánta agua hierves para hacerte un té o un café, sino también del tipo de utensilios de cocina que utilizas. Los hervidores de agua son rápidos y convenientes, pero la electricidad que gastan produce al menos tres veces más gases de efecto invernadero que cada unidad calentada con gas en un hogar común. Por lo tanto, el cambio a una cocina o estufa de gas reduciría las emisiones, especialmente en meses de invierno, pues el calor del gas calienta, al mismo tiempo, las habitaciones, por lo que se reduce el gasto por calefacción.

¿Por qué te dicen: usa aparatos más eficientes?

Escogiendo aparatos más eficientes es una buena manera de reducir emisiones, pero también hay otras maneras, como hacer funcionar los aparatos por la noche. En el día, cuando el consumo es más alto, las centrales de energía deben trabajar para mantener el pico de demanda. Por la noche, cuando la demanda es menor, las estaciones funcionan a mínimos, o no funcionan, y cada unidad de electricidad significa una menor emisión de CO2. Encendiendo tu lavadora o lavavajillas por la noche, antes de dormir, ahorra una cantidad importante de emisiones.

¿Por qué te dicen: “cámbiate con nosotros, te proveemos de electricidad 100% renovable”?

Diversas compañías eléctricas prometen a sus clientes proveerles de electricidad de energías renovables. Esto da la impresión de que cambiándote de proveedor aumentará la cantidad de energía limpia producida. Pero la verdad es más compleja. Los gobiernos exigen que una cierta cantidad de la energía provenga de fuentes renovables. Si una compañía de electricidad aumenta esta cuota, generando más energía de fuentes renovables, pueden vender sus créditos adicionales a otras empresas, y éstas pueden no generar energía de fuentes limpias. El efecto neto no cambia la situación actual: si usas un proveedor de energía “verde” no esperes que tu electricidad no emita carbono, esto es independiente de lo que te diga la compañía de electricidad.

¿Por qué te dicen: el fuego de la leña es más verde?

Si quemas madera en una hoguera, la mayoría de la energía del bosque se irá por la chimenea. Asumiendo que la madera proviene de bosques controlados, la madera es un combustible verde porque el CO2 que libera al quemarse es absorbido del aire por los árboles que reemplazan a los que ya cayeron. La quema ineficiente, además, genera grandes cantidades de hollín. Como el carbono, el hollín calienta la atmósfera absorbiendo el calor del sol, y como éste, también puede viajar por miles de kilómetros hacia los polos, acelerando el derretimiento de los hielos. Una opción ambientalmente más amigable es la estufa graduada, que captura la mayoría del calor del combustible, reduciendo la cantidad de leña, y de emisiones. Algunas estufas modernas son tan limpias, que pueden ser usadas incluso en lugares libres de humo de cigarrillo.

¿Por qué te dicen: usa eco-detergentes?

Los detergentes de ropa o vajilla ecológicos ofrecen una biodegradabilidad rápida, baja toxicidad y están hecho con ingredientes vegetales en vez de sintéticos. Sin embargo, la mayoría de las emisiones de carbono no viene determinado por el tipo de detergente sino por el calentamiento del agua. Por lo tanto, la manera más efectiva de cortar las emisiones es escoger un detergente poderoso con agua fría, o tibia-casi fría. Si lavas a 20 grados con un detergente ecológico es suficiente, si lavas con agua fría es mucho mejor.

¿Por qué te dicen que los pañales reutilizables son mejores para el planeta?

Es verdad que los pañales desechables son una basura integral: ocupan grandes cantidades de petróleo en su fabricación, ocupan gran cantidad de espacio al desecharse y tardan cientos de años en descomponerse. Sin embargo, un estudio a fondo de la Agencia Medio Ambiental Inglesa descubrió que el impacto total de los pañales era similar entre los lavables y los desechables. Los lavables tienen un menor impacto, pero sólo si usas una lavadora eficiente, lavas en un ciclo de lavado de 60 grados, limitas el consumo a 24 pañales y si no los secas ni planchas. Los servicios de lavandería de pañales son los que más huella de carbono tienen, entre todas las opciones para quienes tienen hijos en edad de usar pañales.

¿Por qué te dicen: compra local?

El transporte de bienes es una pequeña pero significativa parte del impacto humano sobre el clima. Generalmente, hace sentido favorecer el consumo de comida y productos locales, pero no siempre es real en las cuentas finales. Un estudio mostró que vender en UK flores producidas y cortadas en la soleada Kenia tiene una huella de carbón similar a la venta de las flores producidas en Holanda. Por eso, mientras el transporte sigue siendo un item importante, no es el único factor a considerar.

Fuente: El mercurio digital

‘Aspergillus fumigatus’ revoluciona el Ayuntamiento de Barcelona

3 de Febrero de 2010

La presencia “excesiva” de un hongo, el ‘Aspergillus fumigatus’, en las tuberías del aire acondicionado del edificio de Acción Social del Ayuntamiento de Barcelona ha ocasionado molestias físicas y quejas entre los trabajadores, según confirmó hoy el gerente de Recursos Humanos del Ayuntamiento, Carles Arias.

'Aspergillus fumigatus' revoluciona el Ayuntamiento de Barcelona

Arias explicó que por el momento no se ha establecido ninguna relación de causa-efecto con el síndrome de fatiga crónica que ha manifestado algún trabajador.

La mayoría han expresado dolores de cabeza, picor en los ojos y otras molestias, y siguen adelante las investigaciones e informes para constatar la causa de este problema.

LIMPIEZA DE LOS CONDUCTOS

Los hechos empezaron en febrero de 2008, cuando algunos empleados -ubicados en el número 233 de la avenida Diagonal- expresaron su malestar por molestias físicas. En aquel momento, se activó un protocolo para medir la temperatura, la humedad y los conductos de renovación de aire para encontrar la causa del problema.

La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) emitió un informe en el que recomendó bajar la temperatura ambiental del centro de trabajo. Posteriormente, se procedió a limpiar los conductos del aire condicionado para analizar los componentes químicos y se detectó la presencia excesiva del hongo, lo que obligó a reforzar la limpieza de estos conductos.

Entre 40 y 60 trabajadores fueron sometidos a revisiones médicas y no se llegó a ningún “elemento concluyente”, explicó Arias, que indicó que también se requirió un informe al Centro de Condiciones de Trabajo de la Generalitat, que emitió una valoración ambigua.
Fuente: Que

Alergia a los tóxicos

2 de Febrero de 2010

Se llama Síndrome Químico Múltiple (SQM). Es una enfermedad aún no reconocida por la Organización Mundial de la Salud y consiste en un tipo de alergia muy específica resultante de una actitud ultradefensiva del organismo ante la presencia de los abundantes productos tóxicos de nuestro entorno.

Las alergias afectan ya a un 25 por ciento de la población urbana y a un 15 por ciento de la rural, por lo que constituyen una de las epidemias del siglo XXI.Según el jefe del Servicio de Inmunología y Alergia del Hospital Virgen Macarena, de Sevilla (sur de España), José Conde, el aumento y agravamiento de las alergias se debe a múltiples factores, como el tabaquismo, la contaminación por ozono -gas oxidante que daña las mucosas de las vías respiratorias- o las emisiones por combustión de gasóleo, que agravan veinte veces más la posibilidad de agresividad del polen que las de la gasolina.

Aunque resulte paradójico, Conde recuerda que la alergia es también “una enfermedad de la sociedad del bienestar y del progreso sanitario” pues unas excesivas precauciones higienistas “impiden que los bebés desarrollen adecuadamente su sistema inmunitario”.

Por otro lado, existen otras alergias menos conocidas que también forman parte de la ¿sociedad del bienestar¿. Todos los días estamos expuestos durante nuestras actividades vitales a olores de orígenes muy diferentes. Cuando se trata de productos de perfumería, pinturas, barnices o artículos de limpieza el asunto se agrava para muchas personas, algunas de las cuales sin saberlo sufren un tipo de alergia muy específica denominada Síndrome Químico Múltiple (SQM).

“Esta reacción de hipersensibilidad puede afectar a varios órganos o sistemas como el nervioso central y periférico, aparato digestivo, respiratorio, o provocar trastornos hormonales, entre otros”, según aseguró Julián Márquez, uno de los pocos médicos españoles especializados en esta enfermedad y que ejerce en la ciudad de Barcelona.

Malestar por el olor
El especialista asegura que los afectados por el SQM pueden pasar de un estado de normalidad absoluta a un malestar persistente en cuanto les llega el olor de algún producto químico, como lejía, tabaco, pintura gasolina o un perfume muy intenso. Y cuenta el caso de un paciente que empezó a ponerse mal en la consulta, presentando cianosis (labios amoratados), y que los síntomas cesaron en cuanto salió fuera. Los sanitarios descubrieron después que el despacho donde había tenido lugar la consulta fue pintado el día anterior.

Los afectados más graves por esta dolencia tan propia de nuestro tiempo se ven obligados a prescindir de muebles que no estén ¿curados¿ de olores y a vivir en un ambiente sometido a la acción constante de los purificadores de aire.

A pesar de que la OMS no ha reconocido aún el SQM como enfermedad, durante el II Congreso de Medicina Ambiental, celebrado en Brunete (Madrid) en junio de 2008, se confirmó que esta alergia afecta a entre el 4 y el 9 por ciento de la población europea, con una prevalencia similar a las de patologías crónicas como la diabetes.

“El SQM constituye, junto con el de la fatiga crónica y la fibromialgia, las enfermedades laborales y ambientales del siglo XXI, si bien solo las dos últimas están siendo reconocidas como tales por las autoridades sanitarias mundiales”, según el abogado de Barcelona Jaime Cortés.

El periodista y cineasta español Miguel Jara, especialista en temas de salud y ecología, calcula que actualmente en el medio ambiente se han liberado unas 104.000 sustancias tóxicas, según pone de manifiesto en su documental ¿Carga tóxica¿.

Advertencia a la humanidad
En su libro “La salud que viene. Nuevas enfermedades y el márketing del miedo”, Jara explica que “entre bambalinas están apareciendo nuevas enfermedades que están haciendo daño a los cuerpos más sensibles”, pero que los que las sufren “nos están advirtiendo al resto de la humanidad porque el peligro va a más”.

El periodista recuerda que el 15 por ciento de españoles tiene algún grado de sensibilización química y el 5 por ciento está considerado enfermo con grado de severidad.

Entre los casos reales citados por Jara está el de María José, una bibliotecaria que trabajaba en un sótano y, aunque en su oficina nunca hubo insectos ni ácaros, lo fumigaban de forma preventiva y terminó padeciendo el SQM.

Uno de los problemas principales contra el que debe luchar el afectado por el SQM es la falta de especialistas, pues en general los médicos de cabecera desconocen la existencia de esta patología y creen que el enfermo es víctima de una psicosis o que está fingiendo.

“La reacción de algunos facultativos ante este cuadro desconocido es la receta de tranquilizantes o antidepresivos o la derivación del paciente al psiquiatra”, según Pilar Muñoz Calero, médico y afectada por la enfermedad de cuya etiología y consecuencias se informa en la Fundación Alborada que ella preside.

Los especialistas coinciden en que el SQM es una enfermedad crónica que se desata en contacto con el producto químico, que no se cura y cuyos síntomas remiten en cuanto el enfermo se aleja de la causa que le produce la reacción alérgica.

De acuerdo con un estudio realizado hace dos años en 52 pacientes del Hospital Clinico de Barcelona, afectados de SQM, el 80 por ciento de los enfermos presentaba intolerancia a la lejía o al amoníaco; un 75 por ciento a colonias, geles o cosméticos; un 50 por ciento a disolventes y pinturas; un 25 por ciento a detergentes y el 21 por ciento al humo del tabaco o al suavizante para la ropa.

EFE

Agencia EFE - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización escrita de la Agencia EFE S/A.

Fuente: Terra

Los camareros absorben el doble de humo de tabaco que los demás

26 de Enero de 2010

La ley del tabaco discrimina a los trabajadores que se ven expuestos, por obligación, al humo durante toda su jornada laboral. A pesar de que trabajar en espacios libres de humo es un derecho de los empleados. Los más perjudicados por esta realidad que ni siquiera la ley antitabaco de 2006 ha logrado cambiar son los trabajadores de la restauración. Éstos están el doble de expuestos que la población general. Además, los camareros que trabajan en locales en los que aún se fuma -sólo el 20% de los establecimientos de menos de 100 m2 lo ha prohibido- están más expuestos que antes de que entrase en vigor la normativa. Según los expertos, en esos lugares se concentra ahora más humo. Así lo deja ver la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), cuyo grupo de trabajo en tabaquismo ha completado un extenso informe que hará público estos días en la presentación del Observatorio del Tabaquismo.

En los bares donde aún se puede fumar el aire está más viciado que antes

El trabajo, en el que han participado científicos de todo el país, recoge evidencias de estudios realizados en España desde la entrada en vigor de la ley, así como del impacto de las restricciones en otros países. Uno de los últimos informes publicados en España, elaborado por el Instituto Catalán de Oncología (ICO) a partir de datos recogidos antes de 2006, cuantifica la mayor exposición al humo de los camareros. Los investigadores han comparado los niveles de cotinina (el metabolito que origina en sangre la nicotina) en población general y en trabajadores de la restauración de cinco comunidades: Galicia, Baleares, Valencia, Cataluña y Cantabria. Teniendo en cuenta que según las estimaciones más optimistas sólo el 20% de los bares con menos de 100 m2 han prohibido fumar, y que muchos de los locales mayores continúan permitiendo el tabaco, incluso fuera de los espacios reservados, las diferencias actuales de exposición al humo entre unos y otros podrían ser aún mayores.

De hecho, según otra investigación del mismo grupo, actualmente los camareros que trabajan en locales en los que se fuma presentan un 20% más de cotinina en saliva que antes de la aplicación de la normativa. “En los bares y restaurantes donde aún se puede fumar se concentra más humo que antes. Esto hace más evidente la discriminación de los trabajadores de la restauración”, asegura Esteve Fernández, investigador del ICO y autor principal de los estudios citados. Algo con lo que pretende terminar la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, que ha anunciado que se prohibirá fumar totalmente en lugares de ocio públicos y cerrados, algo que ha puesto en pie de guerra a los hosteleros.

Hasta ahora, el único informe de evaluación que se ha hecho ha estudiado el antes y el después de la ley en los trabajadores de la hostelería. Si se extrapolan los datos del estudio liderado por Fernández, los espacios sin humo en la restauración podrían beneficiar a una tercera parte de los trabajadores del sector (aunque con importantes diferencias regionales). Estos empleados “han mejorado su salud, al reducir en más del 90% sus síntomas respiratorios”, afirma Fernando Benavides, presidente de la SEE.

Los trabajadores de la restauración que no prueban ni un cigarrillo pero se ven obligados a respirar aire contaminado podrían ser más de un millón, según el investigador del ICO: “La ley no debería dejar fumar en ningún bar, ni aceptar las salas de fumadores. Si hay excepciones empiezan las dudas y, además, está demostrado que no están bien ventiladas. Muchas se limitan a espacios separados por biombos y los compuestos cancerígenos del tabaco actúan igual”.

Estudios anteriores, realizados en los años ochenta en Japón con mujeres que convivían con esposos fumadores, muestran que los fumadores pasivos tienen un riesgo incrementado del 30% de padecer un cáncer de pulmón. Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, el tabaquismo pasivo provoca 5.000 muertes anuales en España.

Estudios más recientes que analizaron el impacto de la ley del tabaco en otros países muestran claros beneficios, sobre todo para la salud de los fumadores pasivos. Según un estudio publicado en British Medical Journal, en Escocia, donde en 2006 se aplicó la total prohibición del consumo de tabaco en lugares públicos, en tan sólo un año las concentraciones de cotinina en no fumadores disminuyó un 39% y bajó a casi a la mitad en personas que vivían en casas en las que no se fuma. El beneficio para los fumadores pasivos ha sido similar en otros países donde se han aplicado las mismas medidas, como EE UU.

Cigarrillos, ni en casa ni en el bar

Joan Manuel Guillamón es uno de los camareros que forman parte de los estudios que dirige el Instituto Catalán de Oncología (ICO) sobre el impacto de la ley del tabaco en trabajadores de la hostelería. Regenta su propio bar en Barcelona, La Trufa. Con poco más de 70 metros cuadrados, la ley no le obliga pero no deja fumar a nadie en su local desde el mismo 1 de enero del 2006. Ni tan siquiera a su mujer, Georgina Conesa, que para fumar debe salir fuera. En casa, la obliga a fumar en el balcón. Lo curioso es que los datos del estudio no engañan, y pese a todas estas medidas, en la saliva de Guillamón se encuentra algo de cotinina, con lo que aún tiene algo de fumador pasivo.

Guillamón tiene 57 años. Explica que es un ex fumador de largo recorrido. Hace más de 30 años, cuando volvía en tren de la mili, lanzó por la ventana su último paquete de tabaco. Reconoce que desde que en su local aplica a rajatabla la ley ha perdido algunos clientes. Pero también ha ganado otros. “La ropa ya no huele, la cabeza no se me carga”, se alegra. Está a favor de que la prohibición se haga extensiva a todos los locales públicos de ocio. “Estaremos todos en igualdad de condiciones y no creo que perdamos clientela”.

Fuente: El Pais

«Las administraciones a veces hacen la vista gorda con los tóxicos permanentes»

23 de Enero de 2010
«Las administraciones a veces hacen la vista gorda con los tóxicos permanentes»
El enemigo, los compuestos tóxicos permanentes (CTP), ya están en nosotros, pero aún nos falta conciencia y capacidad de reacción para hacerles frente. Desde las más altas administraciones hasta la ciudadanía de a pie de calle. Lo sostiene Miquel Porta (Barcelona, 1957), investigador y catedrático de Salud Pública del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de la de Carolina del Norte. Él, junto a los investigadores Elisa Puigdomènech y Ferran Ballester, han editado el libro «Nuestra contaminación interna. Concentraciones de CTP en la población española».
¿Los compuestos tóxicos persistentes (CTP) de los que se habla en el libro llevan mucho tiempo en y entre nosotros?
—Todos los CTP de los que habla el libro no existían hace 100 años y muchos de ellos no habían contaminado la cadena alimentaria ni la especie humana de la manera que ahora lo hacen. La contaminación generalizada por CTP de la que hablamos comenzó a partir de la Segunda Guerra Mundial. Sí que anteriormente había otros compuestos químicos ambientales tóxicos, tales como el plomo o el mercurio, que desde los romanos o antes han estado presentes, pero no habían contaminado la cadena alimentaria y la especie humana de esta forma generalizada.
—¿Cuáles son los compuestos tóxicos persistentes más habituales en la población?
—Lo que encontramos con más frecuencia en la especie humana son los plaguicidas: el DDT y su principal producto de degradación, el DDE. También el hexaclorobenceno (usado como pesticida) y el lindano (plaguicida). Luego entre los industriales, destacaría los PCB (policloro bifeniles), que se han utilizado sobre todo como aislantes eléctricos, aunque también para muchos otros usos cotidianos.
¿Cuál es la principal vía de entrada de los CTP en el cuerpo humano?
—Los alimentos y, en concreto, la parte grasa de estos alimentos. Porque los CTP son extraordinariamente lipofílicos, capaces de ser disueltos o absorbidos en grasas. Por lo tanto, por una parte los CTP se disuelven muy bien en las grasas y, por otra, el organismo humano, a través de los riñones, no los puede excretar, y los vamos acumulando lentamente a lo largo de nuestra vida. Y es que, en general, los riñones excretan bien los compuestos que son poco lipofílicos y muy hidrofílicos (capaces de mezclarse con el agua o de disolverse en ella).
Así que, para no acumular CTP, ¿qué puede hacer el ciudadano? ¿Comer menos grasas?
—Bueno, comer menos grasas siempre es una buena idea; no hay ninguna razón positiva para comer más. Ya teníamos razones desde el punto de vista de la prevención de enfermedades cardiovasculares…
¿Vamos a peor en esto? ¿Seguimos acumulando CTP?
—En resumen, se puede decir que en el caso de algunos compuestos estamos estancados a la hora de reducir su concentración; en otros, empeoramos porque están entrando en la cadena alimentaria y, en otros, hemos ido discretamente a mejor. Creo que hemos ido a mejor con demasiada lentitud y que las administraciones, municipal y autonómica, que son las que tienen competencias, en algunos casos prefieren hacer la vista gorda, no mirar. Hay bastantes comunidades autónomas que no hacen suficientes controles de la contaminación química de las alimentos.
¿Hay excepciones en positivo?
—Algunas de las excepciones son Cataluña o el País Vasco. En esta última comunidad se hacen estudios de dieta total. Se coge una muestra representativa de lo que habría en una cesta de la compra típica, se analizan los alimentos y se mira si tienen CTP.
Dado un producto, por ejemplo, una tarrina de mantequilla, ¿se podría seguir el rastro de los CTP que contiene, revisar su trazabilidad para saber cuándo se contaminó?
—Lo que puedes saber es qué que cantidad de, por ejemplo, hexaclorobenceno, contiene la muestra de mantequilla. Estos controles se pueden hacer y, de hecho, se deben hacer, porque hay límites legales de concentraciones de estos compuestos. De dónde procede la mantequilla también deben saberlo las autoridades y los grandes distribuidores de alimentos.
¿Pero se puede saber cuándo exactamente se contaminó el alimento?
—Bueno, el principal problema es que estos compuestos tan persistentes también se detectan habitualmente ya en el pienso que comen los animales. Si no, ¿qué hace DDT en un cordero de pocos días? ¿Por qué hallamos DDT en un ternero pequeño? ¿Porque lo ha mamado de su madre. Pero su madre no es tan vieja… Entonces, porque lo ha comido en el pienso, ¿no?
Visto lo visto: ¿en este eslabón de la cadena también faltan controles?
—En Europa se hacen analíticas sobre la contaminación química del pienso y se intenta controlar, pero creo que hay que controlar todos los eslabones de la cadena alimentaria: desde el pienso hasta el producto que llega al consumidor. Creo que hay poco información disponible sobre qué controles hacen las autoridades en ganadería y qué controles hacen las grandes distribuidoras de alimentos. Porque estoy seguro que los hacen, y no siempre los dan a conocer. Hay empresarios que te dicen: «Yo, si me piden la información, la doy, pero si no, no».
¿O sea que en esto también se hace la vista gorda?
—No, lo que pasa es que a veces el consumidor aún no reclama esta información. Yo estoy convencido de que las autoridades y las empresas responden más a lo que lo que el consumidor pide de lo que muchos ciudadanos creen. Hoy en día, el consumidor tiene más poder del que a veces ejerce. Si pide información, las autoridades y las empresas tienden a darla. En resumen, hay administraciones y empresas que no quieren mirar, que no quieren hacer las analíticas porque saben seguro que hallarían problemas, pero también hay información que proporcionan las administraciones que no han sido objeto de suficiente reflexión por parte de las organizaciones ciudadanas.
¿Qué información habría que dar?
—Pues estos son los alimentos analizados y estas las concentraciones de CTP.
¿Qué comunidad española está peor en contaminación por CTP?
—No conozco ningún estudio que diga que los ciudadanos de tal parte están más contaminados que los de otra, pero es que no tenemos demasiada información representativa.
¿Se ha demostrado que hay correlación entre determinadas concentraciones de CTP en una zona y una mayor prevalencia de algunas enfermedades, como cáncer o diabetes?
—Ni estamos ignorantes totales, ni está completamente demostrado. Hay un cuerpo de conocimiento importante, aunque no suficiente, pero en ciencia nunca nada es suficiente. Está demostrado, por ejemplo, que las dioxinas son carcinogénicas. También hay estudios que indican que estos compuestos aumentan el riego de linfoma no-Hodgkin (LNH), etc. También existen varios estudios que demuestran que la diabetes es más frecuente en lugares donde hay mayor concentración de estos compuestos… Pero la pregunta que yo hago es: ¿cuánto conocimiento queremos tener sobre CTP y diabetes, alzhéimer, asma, párkinson, etc. antes de actuar?
¿Y su respuesta?
—Creo que con los conocimientos que tenemos sobre los efectos adversos en la salud de los CTP ya habría que estar actuando con más energía y celeridad. Aplicando con más energía la legislación vigente.
Fuente: ABC

El plan anticontaminación fracasa al no lograr reducirla el 30%

3 de Enero de 2010

Hay dos formas de verlo. Una: el plan contra la contaminación atmosférica en el área metropolitana de Barcelona no ha funcionado porque no ha logrado la meta prevista: reducir el 30% las partículas y las emisiones de óxido de nitrógeno antes del 31 de diciembre de 2009. Dos: el plan ha funcionado, pero no lo suficiente. La primera es la de los ecologistas. La segunda es la que utiliza el Gobierno catalán para justificar la prórroga del plan actual.

El decreto que establece la prórroga señala de forma explícita que algunas de las 73 medidas previstas no se han aplicado por “razones técnicas y por la coyuntura económica”, pero los intentos de conocer con detalle el desarrollo de esas medidas resultan infructuosos. El Departamento de Medio Ambiente no tendrá datos definitivos hasta final de mes, según su portavoz. Una cosa es segura, la limitación de velocidad en los accesos a Barcelona, la más potente de las 73 medidas del plan, seguirá vigente. Otras medidas consisten en sustituir electrodomésticos y calderas de calefacción viejas por aparatos menos contaminantes.

“La contaminación atmosférica es un problema importante. No se ve, pero va directamente a los pulmones. Si con lo hecho no se reduce, habrá que pensar en decisiones más drásticas”, explica Manuel Conill, director de la entidad ecologista Depana. Para Conill, lo hecho hasta ahora no basta, de modo que el Ejecutivo hará bien en plantearse medidas complementarias y más drásticas. Un ejemplo: además de seguir el límite de velocidad en los accesos, limitar el número de vehículos que circulan. Este sistema se ha usado en Suiza, que fijó temporalmente que los coches sólo podían circular los días pares, si su matrícula era par, y los impares, si ése era el número de su placa. Así bajó de forma drástica la emisión de gases.

Mientras que los ecologistas fueron informados de la situación y de la intención del Gobierno de prorrogar el decreto, la principal entidad de automovilistas, el RACC, que llevó la voz en cantante en sentido opuesto, no lo ha sido. “Nadie nos ha dicho nada”, explicó un portavoz de la entidad. “Esperamos que tras la Navidad el Ejecutivo nos informe”.

Medio Ambiente no ha decidido aún si aplicará otras medidas. “Hemos prorrogado el plan porque lo exige la Unión Europea (UE). No hemos llegado a los máximos tolerados y tenemos que plantear nuevas actuaciones, pero hasta entonces se prorrogan las medidas”, dijo un portavoz del Medio Ambiente.

El punto de partida era el exceso de contaminación en determinadas poblaciones del área de Barcelona, tanto de óxido de nitrógeno como de partículas de tamaño inferior a 10 micras, según las normas de la UE. Los principales focos de emisión son el tráfico rodado y la combustión de calderas domésticas.

La reducción de velocidad hasta los 80 kilómetros por hora en los accesos a Barcelona, primero, y la velocidad variable (que permite reducir aún más ese límite si las circunstancias lo aconsejan) han supuesto menos emisiones contaminantes, estimadas en un 13% a final de 2008. No hay aún datos de 2009. “No hemos llegado al 30%, pero estamos en el buen camino”, dijo un portavoz de Medio Ambiente. La misma fuente lamentó que la crisis haya impedido otras medidas como una renovación más potente de la flota de autobuses urbanos. “El 30% de nuestros vehículos funcionan ya con gas y los que circulan con gasóleo usan el que menos contamina”, según un portavoz de Transportes Metropolitanos de Barcelona.El plan anticontaminación lo pilota Medio Ambiente, pero participan en él otros departamentos: Política Territorial (controla carreteras y el transporte en general), Economía (del que depende Energía), Interior (por las medidas relacionadas con el tráfico) y Salud. Salvo Economía, el resto remitieron a Medio Ambiente. Economía, en cambio, sostiene que sus aportaciones van al ritmo previsto. Así, se ha subvencionado la renovación de 67.000 electrodomésticos por otros menos contaminantes, se ha destinado dinero a renovar calderas con igual fin y se trabaja en crear una red de surtidores de gas para vehículos.

Fuente: El Pais

Síndrome de Fatiga Crónica. Una enfermedad políticamente incorrecta

2 de Enero de 2010

El Síndrome de la Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad neuroinmunológica que afecta también a los sistemas endocrinológico y cardiovascular. Junto con la fibromialgia (FM) y el Síndrome de Sensibilidades Químicas Múltiples (SQM), es una de las tres enfermedades relativamente nuevas de la llamada “sensibilización central”. Las tres son enfermedades multisistémicas. Los estudios más recientes prueban que la mayoría de las personas que tienen una de estas enfermedades tienen también las otras dos con mayor o menos afectación. En España, por razones mediáticas y cultivados protagonismos políticos, se conoce más la fibromialgia, que usualmente causa más dolor que las otras dos. El SFC, aunque varía de persona a persona, es como una gran gripe permanente que afecta también a los vértices cognitivos del organismo (memoria, procesamiento de información, ubicación) y a otros sistemas del cuerpo.

Uno de los principales problemas que encuentran los enfermos de estas patologías emergentes y silenciadas que no “raras”, ha señalado Miguel Jara, es que cada una de ellas recibe un tratamiento diferente desde una especialidad distinta y en ocasiones se producen incompatibilidades. Un enfermo de SQM presenta generalmente intolerancia farmacológica, por lo que tratarle de FM y de SFC es aún más dificultoso: existe una gran superposición de trastornos entre los afectados de las tres enfermedades, son ramas de un mismo árbol. ¿Qué árbol?

    El de la contaminación ambiental con productos químicos nocivos y sus repercusiones en la salud humana. Como suele ocurrir con las enfermedades ambientales existe sinergia entre todas.

Àngels Martínez ha señalado que Pues tienes buena cara -de subtítulo: “Síndrome de Fatiga Crónica. Una enfermedad políticamente incorrecta”- es también, y afortunadamente, un libro tan políticamente incorrecto como necesario. Alguien, prosigue la economista marxista, “tenía que poner negro sobre blanco la narrativa personal de una enfermedad como el Síndrome de Fatiga Crónica”. Pocas personas podrían hacerlo mejor que Clara Valverde:

    […] que sabe escoger las palabras que mejor capturan y proyectan la incomprensión y el sufrimiento de las personas con SFC, pero que sólo llegan a oír y entender quienes escuchan desde la ausencia de dogmas, preconceptos y mediocridades tan al uso. Clara habla desde su experiencia y su dolor, pero en su libro se reconocerán muchas Claras –demasiadas– todas pacientes e impacientes, todas perplejas e insumisas.

En 1984, precisamente en 1984, Clara Valverde enfermó repentinamente de una dolencia severa que los médicos no sabía nombrar. Enfermó con un virus muy común, el citomegalovirus, parecido al de la mononucleosis, el conocido virus Epstein-Barr. Cualquier otra persona, ha contado la autora, hubiera estado enferma unos meses y se hubiera repuesto. Ella nunca se ha podido recuperar de esa “gripe”. Desconocía que tenía la predisposición genética que hacía que su sistema inmunológico y su bioquímica no pudieran enfrentarse a los virus de una manera normal. Durante más de seis años tuvo fiebres, infecciones y desmayos constantes. No sabía por qué. Su historia, la historia de la enfermera y profesora Clara Valverde, es muy parecida a la de la mayoría de la gente con SFC. Pasan años antes de que se diagnostique su enfermedad, aunque, según señala ella misma, es bastante fácil el diagnóstico si el especialista ya tiene experiencia con el SFC. Durante esos años de incertidumbre, la vida es un infierno, se duda de uno mismo. “Te dicen que lo que tienes es “nervios”, etc. Una pesadilla, un secuestro”.

Con esa sensación de desconcierto, Clara comenzó una búsqueda interminable que, según sus propias palabras, cambió el rumbo de su vida. En ese largo viaje, Valverde se encontró con la incomprensión de la sociedad, con las insuficiencias superables del sistema sanitario, con los comportamientos no siempre afables ni a la altura de las circunstancias de su entorno, con el ego, inaccesible en ocasiones, de los médicos y con las inconsistencias de la clase política bien establecida en las instituciones. Contó, eso sí, con la solidaridad de otros enfermos y enfermas que, como ella, estaban dispuestos a transformar su realidad y la misma realidad, y a luchar sin claudicaciones por sus derechos más básicos que, innecesario es decirlo, son derechos de todos y todas.

Componen Pues tienes buena cara una introducción, un epílogo y ocho capítulos: 1. Buscando la palabra. 2. Las palabras, entonces, ¿no sirven? 3. El síndrome de la incomprensión crónica. 4. Aun así, amor. 5. Y a ti, ¿quién te lleva? El poder de las batas blancas. 6. En el mundo de los otros. 7. Hacer visible lo invisible. 8. Perdonar las molécula confundidas.

¿Qué es entonces básicamente este ensayo, este sentido libro de Clara Valverde? Ella misma lo cuenta así en el epílogo:

    No, no es una historia de héroes ni un final feliz. Es un viaje por la geografía del miedo y por la libertad de lo no definido, un viaje para ir amando un oasis en el que la poesía quiere vivir en silencio para dejar espacio a la palabra. Intento juntar los extremos: palabra y silencio, palabra y eco de palabra. No estoy curada. Estoy sanada.
    Y existo queriendo, existo conciliando las partículas heridas, existo perdonando las moléculas afligidas, existo conviviendo con la memoria errónea de mi sistema inmunológico, existo oyendo en tu voz las palabras que invocan el eco de lo posible.

El doble registro –personal más informaciones científicas o comentarios político-científicos- con el que la autora ha construido su narración se complementan magnífica e ilustrativamente. Dos ejemplos entre otros muchos: Candance West, “Cuando el paciente habla de lo que está ocurriendo en su vida, el médico le interrumpe y guía la conversación hacia cuestiones técnicas” (p. 107) y Howard Waitzkin, “Los médicos en sus consultas con los pacientes, animan comportamientos individuales que son consistentes con los patrones dominantes de la sociedad” (p. 106).

El SFC, del que en realidad se sabe mucho, más que de la mayoría de las enfermedades que se suponen son “conocidas” -en el Reino Unido, Canadá y los EEUU hay campañas de publicidad para que la población general sepa que existe esta enfermedad invisible y cómo afecta a la persona y a su familia- no es rentable para la farmaindustria por dos razones básicas: 1. Afecta a varios sistemas del cuerpo de diferentes maneras. Con lo cual no hay una, dos o tres medicaciones que puedan servir a todos los afectados. Se necesitan 40 ó 50 diferentes tratamientos porque cada persona con el SFC tiene afectada una parte más que otra. Una persona puede tener muy afectada su sistema inmunológico, pero otra persona con SFC quizás tenga más afectado el sistema neurológico. Cada persona necesita, pues, un tratamiento específico. No es “rentable”. 2. La mayoría de las personas con el SFC no toleran los productos químicos porque el desarreglo que tienen es como la Sensibilidad Química Múltiple. Los tratamientos que toleran son los llamados tratamientos “naturales”. Ni la farmaindustria ni los gobiernos, que van de la mano de la farmaindustria ha señalado la propia autora, quieren saber nada de la medicina “suave”.

No está en los genes, decía Lewontin. No, no lo está, pero acaso ayuden en ocasiones. Clara Valverde es hija de aquel inolvidable poeta revolucionario, José Mª Valverde –“Al ejemplo que dejó mi padre, que tanto me ayuda a vivir con intensidad y rebeldía”-: la insumisión, el deseo, siempre insatisfecho, de un mundo más justo, más razonable, más humano, corre por sus venas y se plasma en una hermosa escritura que apunta al corazón de nuestras vidas y a la rebeldía permanente como una forma de estar y vivir en el mundo. Clara Valverde suele afirmar: «¿Esperanza? No. Lo que me mueve es la PASIÓN.» Lean y entenderán sus razones. No es casualidad que una cita de Alice Walker, una líder indigenista australiana, haya sido escogida por la autora para ilustrar uno de los apartados del ensayo: “No se puede desmantelar la casa del Amo con las herramientas del Amo”. José María Valverde lo dijo de otro modo no menos certero: “No queremos abandonar ante el llamado nuevo orden nuestra conciencia de la dignidad de todos y la esperanza en algún futuro de rebeldía”.

Fuente: Rebelión