Archivo de Febrero de 2010

La contaminación aumenta la posibilidad de sufrir un paro cardíaco

Martes, 16 de Febrero de 2010

Un grupo de científicos demostró, por primera vez, que la contaminación atmosférica aumenta la posibilidad de padecer un infarto o un accidente cerebrovascular. Así lo desmotraron investigadores del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona, junto con investigadores de Suiza y de la Universidad del Sur de California en el estudio que acaba de publicar la revista especializada PLoS ONE.

El estudio concluye que la evolución anual de la pared de la arteria de aquellos que viven a unos 100 metros de una autopista o carretera con tráfico elevado sufren una aceleración del crecimiento de la placa de sus arterias de 5,5 micrómetros por año o más del doble de la media de su crecimiento anual.

Según Xavier Basagaña, investigador y coautor de este estudio, “estos resultados son muy importantes teniendo en cuenta la relevancia de la ateroesclerosis en los países occidentales”. La importancia de esto radica en que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países desarrollados, por encima incluso del cáncer.

Este estudio muestra por primera vez que esta polución puede causar cambios tan complejos en las arterias como la ateroesclerosis, una afección en la cual se deposita material graso a lo largo de las paredes de las arterias que puede desencadenar en un infarto o un accidente cerebrovascular.

Fuente: Minuto uno

La contaminación enferma las arterias

Martes, 9 de Febrero de 2010
  • La polución acelera el proceso de aterosclerosis, según un trabajo internacional
Atasco de tráfico en Peshawar (Pakistán). (Foto: EFE)

MADRID.- Además del tabaco, la obesidad o el sedentarismo, la contaminación también es un importante enemigo del corazón. Numerosos trabajos habían demostrado su relación con el riesgo de sufrir un problema cardiovascular; sin embargo, hasta la fecha, no se había estudiado a fondo el porqué de esta interacción.

Una investigación internacional con participación española acaba de arrojar un poco más de luz sobre este asunto. Según sus datos, la polución derivada del tráfico acelera el proceso de la aterosclerosis, es decir, la oclusión progresiva de las arterias.

“Pudimos constatar que la aceleración de este proceso era mucho más rápida en aquellos que vivían a pocos metros de una autopista o una carretera con mucho tráfico”, explica a ELMUNDO.es Xavier Basagaña, miembro del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CRES) de Barcelona y coautor del trabajo que se publica en la revista ‘PLoS ONE’.

Utilizando datos de investigaciones previas, su equipo realizó un seguimiento durante tres años a alrededor de 1.500 personas que vivían en el área de la ciudad de Los Ángeles (California, Estados Unidos) y a diferentes distancias de núcleos de tráfico.

Entre otros análisis, cada seis meses realizaron una medición del grosor de la pared de sus arterias carótidas, una evaluación utilizada habitualmente para evaluar el grado de aterosclerosis. Además, también evaluaron los niveles de contaminación de cada zona.

Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que aquellos que vivían a unos 100 metros de una autopista o vía con mucho tráfico sufrían una aceleración del crecimiento de la placa de sus arterias de 5,5 micrómetros por año, lo que equivale a más del doble de la media de crecimiento anual.

Más investigaciones

Los investigadores también observaron que los participantes que tenían un nivel socioeconómico bajo, tomaban alguna terapia para reducir el colesterol o habían recibido tratamientos con vitamina B, E o estrógenos parecían presentar una mayor vulnerabilidad a la contaminación. Sin embargo, Basagaña matiza que son necesarios más estudios para comprender mejor estas interacciones y los procesos por el que se producen.

En colaboración con el Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM), el CRES ya ha puesto en marcha un estudio en Girona en el que también se medirá la relación entre la contaminación atmosférica y la aterosclerosis. “Hay que ver cuál es el efecto en la población española, valorar la influencia de otros factores, como la dieta”, comenta Basagaña.

Este especialista recuerda que en ciudades como Barcelona la contaminación es más alta que la mayoría de zonas de Los Ángeles. “Además, la flota de vehículos diesel es mucho más elevada en Barcelona, y esa contaminación puede ser más perjudicial para la salud”.

A la espera de la corroboración de los datos obtenidos en España, Basagaña recuerda que estos hallazgos “suponen un importante problema de salud pública que verdaderamente debería tenerse en cuenta cuando se planifican actuaciones urbanas”.

Fuente: El mundo

Barcelona inspeccionará por norma los malos olores

Lunes, 8 de Febrero de 2010
Revisión de las ordenanzas de medio ambiente de Barcelona: se regulan los malos olores, los helicópteros y casi todo lo demás

¿Huele mal en su calle? Dentro de medio año, mediado el verano, podrá llamar al Ayuntamiento y un tipo pagado por la ciudad, con un olfato fino, fino y certificado legalmente, vendrá a ver qué ocurre: excitará su prodigiosa pituitaria con el hedor y enviará un informe al municipio que verificará si, en efecto, en su calle huele que apesta. Más aún, para certificar todo lo olido, si la ocasión lo merece, se tomarán muestras del aire y se analizarán. El Ayuntamiento de Barcelona ha incluido en su revisión de las ordenanzas municipales que, presumiblemente se aprobarán en verano, la potestad municipal para detectar y perseguir los malos olores. Más aún, algunas actividades, desde las instalaciones de tratamiento de residuos (¿van a cerrar la depuradora del Besòs?) hasta los tostaderos de café estarán sujetos a un informe específico sobre olores previo a la autorización oficial de apertura y a una inspección permanente de los aromas que desprenden. La contaminación odorífera - ese es el término-será tratada a Barcelona del mismo modo que el ruido o la emisión de contaminantes. …

Fuente: La Vanguardia

Cuestionando algunos mitos para ser más “eco”

Sábado, 6 de Febrero de 2010

Muchos consejos y literatura se ha publicado respecto a cómo vivir ecológicamente de manera más responsable, cómo limitar el autoconsumo, disminuir la huella de carbono, etc. Para todos nosotros es evidente que hay maneras más verdes de vivir que conduciendo un coche más nuevo… sin embargo, Duncan Clark via Guardian UK Blogs, desmitifica algunos de los grandes consejos que habitualmente escuchamos para ser más verdes:

¿Por qué dicen: apaga las luces para ahorrar CO2?

En vez de decirte que el total de CO2 que liberan las plantas eléctricas y otras instalaciones industriales de la UE hasta el 2012 están fijadas por el Régimen Europeo de Comercio de Emisiones. Eso significa que toda la energía ahorrada por las personas individuales puede ser usado por otros países e instalaciones europeas. En otras palabras, se emite la misma cantidad de CO2, pero desde otras fuentes diferentes. Si quieres asegurarte de que tu ahorro de electricidad de verdad reducirá emisiones de CO2, existen organizaciones como la británica Sandbag, que trabajan fuera del sistema de cuotas y representa a los particulares preocupados del medio ambiente.

¿Por qué te dicen: Compra un coche/auto más verde?

Si definitivamente necesitas un auto nuevo, hace sentido comprar un modelo pequeño y super eficiente en la emisión de menos CO2. Pero, fabricar nuevos vehículos -incluyendo la minería, el procesado de los metales, la manufactura y el ensamblaje- gasta cantidades enormes de energía. De acuerdo al experto del Instituto de Estocolmo por el Medio Ambiente, la producción de un coche moderno típico emite cerca de 8 toneladas de CO2, equivalente a 37.000 kilómetros de conducción. Por esto, a veces es más verde mantener tu antiguo vehículo que venderlo y comprar uno nuevo.

¿Por qué te dicen: hazte vegetariano para reducir tus emisiones?

Es verdad que la producción industrial de animales emite una huella de cabono mucho mayor que la industria automotriz. Desde esta lógica, el vegetarianismo es una buena manera de enfrentar el problema. Sin embargo, el demonio está en los detalles, y la producción de lácteos emite más carbono que algunas carnes. En particular producir un kilo de queso añejo (duro) tiene una huella de carbono más grande que la producción de un kilo de pollo. Por eso, dejar la carne tiene mucho sentido, pero la manera más efectiva de reducir las emisiones de carbono en tu dieta es haciéndote vegano -o lo más cercano a esta opción- que tú puedas.

¿Por qué te dicen que no llenes demasiado la olla?

No se trata sólo de cuánta agua hierves para hacerte un té o un café, sino también del tipo de utensilios de cocina que utilizas. Los hervidores de agua son rápidos y convenientes, pero la electricidad que gastan produce al menos tres veces más gases de efecto invernadero que cada unidad calentada con gas en un hogar común. Por lo tanto, el cambio a una cocina o estufa de gas reduciría las emisiones, especialmente en meses de invierno, pues el calor del gas calienta, al mismo tiempo, las habitaciones, por lo que se reduce el gasto por calefacción.

¿Por qué te dicen: usa aparatos más eficientes?

Escogiendo aparatos más eficientes es una buena manera de reducir emisiones, pero también hay otras maneras, como hacer funcionar los aparatos por la noche. En el día, cuando el consumo es más alto, las centrales de energía deben trabajar para mantener el pico de demanda. Por la noche, cuando la demanda es menor, las estaciones funcionan a mínimos, o no funcionan, y cada unidad de electricidad significa una menor emisión de CO2. Encendiendo tu lavadora o lavavajillas por la noche, antes de dormir, ahorra una cantidad importante de emisiones.

¿Por qué te dicen: “cámbiate con nosotros, te proveemos de electricidad 100% renovable”?

Diversas compañías eléctricas prometen a sus clientes proveerles de electricidad de energías renovables. Esto da la impresión de que cambiándote de proveedor aumentará la cantidad de energía limpia producida. Pero la verdad es más compleja. Los gobiernos exigen que una cierta cantidad de la energía provenga de fuentes renovables. Si una compañía de electricidad aumenta esta cuota, generando más energía de fuentes renovables, pueden vender sus créditos adicionales a otras empresas, y éstas pueden no generar energía de fuentes limpias. El efecto neto no cambia la situación actual: si usas un proveedor de energía “verde” no esperes que tu electricidad no emita carbono, esto es independiente de lo que te diga la compañía de electricidad.

¿Por qué te dicen: el fuego de la leña es más verde?

Si quemas madera en una hoguera, la mayoría de la energía del bosque se irá por la chimenea. Asumiendo que la madera proviene de bosques controlados, la madera es un combustible verde porque el CO2 que libera al quemarse es absorbido del aire por los árboles que reemplazan a los que ya cayeron. La quema ineficiente, además, genera grandes cantidades de hollín. Como el carbono, el hollín calienta la atmósfera absorbiendo el calor del sol, y como éste, también puede viajar por miles de kilómetros hacia los polos, acelerando el derretimiento de los hielos. Una opción ambientalmente más amigable es la estufa graduada, que captura la mayoría del calor del combustible, reduciendo la cantidad de leña, y de emisiones. Algunas estufas modernas son tan limpias, que pueden ser usadas incluso en lugares libres de humo de cigarrillo.

¿Por qué te dicen: usa eco-detergentes?

Los detergentes de ropa o vajilla ecológicos ofrecen una biodegradabilidad rápida, baja toxicidad y están hecho con ingredientes vegetales en vez de sintéticos. Sin embargo, la mayoría de las emisiones de carbono no viene determinado por el tipo de detergente sino por el calentamiento del agua. Por lo tanto, la manera más efectiva de cortar las emisiones es escoger un detergente poderoso con agua fría, o tibia-casi fría. Si lavas a 20 grados con un detergente ecológico es suficiente, si lavas con agua fría es mucho mejor.

¿Por qué te dicen que los pañales reutilizables son mejores para el planeta?

Es verdad que los pañales desechables son una basura integral: ocupan grandes cantidades de petróleo en su fabricación, ocupan gran cantidad de espacio al desecharse y tardan cientos de años en descomponerse. Sin embargo, un estudio a fondo de la Agencia Medio Ambiental Inglesa descubrió que el impacto total de los pañales era similar entre los lavables y los desechables. Los lavables tienen un menor impacto, pero sólo si usas una lavadora eficiente, lavas en un ciclo de lavado de 60 grados, limitas el consumo a 24 pañales y si no los secas ni planchas. Los servicios de lavandería de pañales son los que más huella de carbono tienen, entre todas las opciones para quienes tienen hijos en edad de usar pañales.

¿Por qué te dicen: compra local?

El transporte de bienes es una pequeña pero significativa parte del impacto humano sobre el clima. Generalmente, hace sentido favorecer el consumo de comida y productos locales, pero no siempre es real en las cuentas finales. Un estudio mostró que vender en UK flores producidas y cortadas en la soleada Kenia tiene una huella de carbón similar a la venta de las flores producidas en Holanda. Por eso, mientras el transporte sigue siendo un item importante, no es el único factor a considerar.

Fuente: El mercurio digital

‘Aspergillus fumigatus’ revoluciona el Ayuntamiento de Barcelona

Miércoles, 3 de Febrero de 2010

La presencia “excesiva” de un hongo, el ‘Aspergillus fumigatus’, en las tuberías del aire acondicionado del edificio de Acción Social del Ayuntamiento de Barcelona ha ocasionado molestias físicas y quejas entre los trabajadores, según confirmó hoy el gerente de Recursos Humanos del Ayuntamiento, Carles Arias.

'Aspergillus fumigatus' revoluciona el Ayuntamiento de Barcelona

Arias explicó que por el momento no se ha establecido ninguna relación de causa-efecto con el síndrome de fatiga crónica que ha manifestado algún trabajador.

La mayoría han expresado dolores de cabeza, picor en los ojos y otras molestias, y siguen adelante las investigaciones e informes para constatar la causa de este problema.

LIMPIEZA DE LOS CONDUCTOS

Los hechos empezaron en febrero de 2008, cuando algunos empleados -ubicados en el número 233 de la avenida Diagonal- expresaron su malestar por molestias físicas. En aquel momento, se activó un protocolo para medir la temperatura, la humedad y los conductos de renovación de aire para encontrar la causa del problema.

La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) emitió un informe en el que recomendó bajar la temperatura ambiental del centro de trabajo. Posteriormente, se procedió a limpiar los conductos del aire condicionado para analizar los componentes químicos y se detectó la presencia excesiva del hongo, lo que obligó a reforzar la limpieza de estos conductos.

Entre 40 y 60 trabajadores fueron sometidos a revisiones médicas y no se llegó a ningún “elemento concluyente”, explicó Arias, que indicó que también se requirió un informe al Centro de Condiciones de Trabajo de la Generalitat, que emitió una valoración ambigua.
Fuente: Que

Alergia a los tóxicos

Martes, 2 de Febrero de 2010

Se llama Síndrome Químico Múltiple (SQM). Es una enfermedad aún no reconocida por la Organización Mundial de la Salud y consiste en un tipo de alergia muy específica resultante de una actitud ultradefensiva del organismo ante la presencia de los abundantes productos tóxicos de nuestro entorno.

Las alergias afectan ya a un 25 por ciento de la población urbana y a un 15 por ciento de la rural, por lo que constituyen una de las epidemias del siglo XXI.Según el jefe del Servicio de Inmunología y Alergia del Hospital Virgen Macarena, de Sevilla (sur de España), José Conde, el aumento y agravamiento de las alergias se debe a múltiples factores, como el tabaquismo, la contaminación por ozono -gas oxidante que daña las mucosas de las vías respiratorias- o las emisiones por combustión de gasóleo, que agravan veinte veces más la posibilidad de agresividad del polen que las de la gasolina.

Aunque resulte paradójico, Conde recuerda que la alergia es también “una enfermedad de la sociedad del bienestar y del progreso sanitario” pues unas excesivas precauciones higienistas “impiden que los bebés desarrollen adecuadamente su sistema inmunitario”.

Por otro lado, existen otras alergias menos conocidas que también forman parte de la ¿sociedad del bienestar¿. Todos los días estamos expuestos durante nuestras actividades vitales a olores de orígenes muy diferentes. Cuando se trata de productos de perfumería, pinturas, barnices o artículos de limpieza el asunto se agrava para muchas personas, algunas de las cuales sin saberlo sufren un tipo de alergia muy específica denominada Síndrome Químico Múltiple (SQM).

“Esta reacción de hipersensibilidad puede afectar a varios órganos o sistemas como el nervioso central y periférico, aparato digestivo, respiratorio, o provocar trastornos hormonales, entre otros”, según aseguró Julián Márquez, uno de los pocos médicos españoles especializados en esta enfermedad y que ejerce en la ciudad de Barcelona.

Malestar por el olor
El especialista asegura que los afectados por el SQM pueden pasar de un estado de normalidad absoluta a un malestar persistente en cuanto les llega el olor de algún producto químico, como lejía, tabaco, pintura gasolina o un perfume muy intenso. Y cuenta el caso de un paciente que empezó a ponerse mal en la consulta, presentando cianosis (labios amoratados), y que los síntomas cesaron en cuanto salió fuera. Los sanitarios descubrieron después que el despacho donde había tenido lugar la consulta fue pintado el día anterior.

Los afectados más graves por esta dolencia tan propia de nuestro tiempo se ven obligados a prescindir de muebles que no estén ¿curados¿ de olores y a vivir en un ambiente sometido a la acción constante de los purificadores de aire.

A pesar de que la OMS no ha reconocido aún el SQM como enfermedad, durante el II Congreso de Medicina Ambiental, celebrado en Brunete (Madrid) en junio de 2008, se confirmó que esta alergia afecta a entre el 4 y el 9 por ciento de la población europea, con una prevalencia similar a las de patologías crónicas como la diabetes.

“El SQM constituye, junto con el de la fatiga crónica y la fibromialgia, las enfermedades laborales y ambientales del siglo XXI, si bien solo las dos últimas están siendo reconocidas como tales por las autoridades sanitarias mundiales”, según el abogado de Barcelona Jaime Cortés.

El periodista y cineasta español Miguel Jara, especialista en temas de salud y ecología, calcula que actualmente en el medio ambiente se han liberado unas 104.000 sustancias tóxicas, según pone de manifiesto en su documental ¿Carga tóxica¿.

Advertencia a la humanidad
En su libro “La salud que viene. Nuevas enfermedades y el márketing del miedo”, Jara explica que “entre bambalinas están apareciendo nuevas enfermedades que están haciendo daño a los cuerpos más sensibles”, pero que los que las sufren “nos están advirtiendo al resto de la humanidad porque el peligro va a más”.

El periodista recuerda que el 15 por ciento de españoles tiene algún grado de sensibilización química y el 5 por ciento está considerado enfermo con grado de severidad.

Entre los casos reales citados por Jara está el de María José, una bibliotecaria que trabajaba en un sótano y, aunque en su oficina nunca hubo insectos ni ácaros, lo fumigaban de forma preventiva y terminó padeciendo el SQM.

Uno de los problemas principales contra el que debe luchar el afectado por el SQM es la falta de especialistas, pues en general los médicos de cabecera desconocen la existencia de esta patología y creen que el enfermo es víctima de una psicosis o que está fingiendo.

“La reacción de algunos facultativos ante este cuadro desconocido es la receta de tranquilizantes o antidepresivos o la derivación del paciente al psiquiatra”, según Pilar Muñoz Calero, médico y afectada por la enfermedad de cuya etiología y consecuencias se informa en la Fundación Alborada que ella preside.

Los especialistas coinciden en que el SQM es una enfermedad crónica que se desata en contacto con el producto químico, que no se cura y cuyos síntomas remiten en cuanto el enfermo se aleja de la causa que le produce la reacción alérgica.

De acuerdo con un estudio realizado hace dos años en 52 pacientes del Hospital Clinico de Barcelona, afectados de SQM, el 80 por ciento de los enfermos presentaba intolerancia a la lejía o al amoníaco; un 75 por ciento a colonias, geles o cosméticos; un 50 por ciento a disolventes y pinturas; un 25 por ciento a detergentes y el 21 por ciento al humo del tabaco o al suavizante para la ropa.

EFE

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Fuente: Terra